
Tanzania es uno de esos destinos para cumplir un sueño viajero. Al norte del país se concentra una de las rutas de safari más famosas de África, con parques nacionales donde los animales viven en libertad y los paisajes cambian a cada tramo del recorrido.
Podés comenzar el circuito en Tarangire, a unas dos horas de Arusha. En esta parte del camino vas a ver baobabs gigantes, extensas llanuras y lo más lindo: esas manadas de elefantes que solemos ver en las películas.

Más al norte tenés que conocer Lake Manyara, junto al Gran Valle del Rift. Acá, el lago y la vegetación crean un paisaje completamente diferente, donde también podés encontrarte con elefantes, jirafas, hipopótamos y, con un poco de suerte, los famosos leones que trepan a los árboles.


Y después llega el nombre que probablemente todos asociamos con un safari africano: Serengeti.


Sus inmensas llanuras se extienden hacia la frontera con Kenia y son el escenario de una de las mayores concentraciones de fauna del planeta. Leones, leopardos, guepardos, elefantes, jirafas, cebras y miles de herbívoros forman parte de este extraordinario lugar. Muchos de los animales que soñaste ver, están acá.



El safari se hace a bordo de un jeep que avanza por los caminos de la sabana, mientras vas mirando para todos lados. Porque acá los animales pueden aparecer en cualquier momento: detrás de un árbol, cruzando el camino o acercándose a una pequeña laguna.

Y cuando uno de los animales aparece a pocos metros, la emoción es difícil de explicar. Hay quienes se emocionan hasta las lágrimas frente a un encuentro así.


Quizás esa sea una de las grandes razones por las que un safari en Tanzania ocupa un lugar tan especial en la lista de viajes soñados.
Tarangire, Lake Manyara y Serengeti. Tres nombres para empezar a imaginar un viaje extraordinario.
Crédito para las fotos: Delfina Cassani













