
Trevelin, en el valle cordillerano de Chubut, conocido tradicionalmente por sus campos de tulipanes suma hoy un nuevo atractivo que redefine su identidad: la vitivinicultura extrema.
Plantar vides a los pies de la cordillera, con inviernos rigurosos y suelos moldeados por la historia glacial, parecía una osadía. Sin embargo, la pasión de pequeños productores locales transformó el desafío en una realidad fascinante.

Entre montañas, ríos y viñedos de altura
El circuito vitivinícola de Trevelin se despliega en un entorno imponente. Los viñedos crecen muy cerca del Parque Nacional Los Alerces y bañados por las aguas cristalinas del río Percy. Las características climáticas —amplitud térmica marcada, días luminosos de verano y vientos constantes— generan condiciones ideales para la maduración lenta de cepas como Pinot Noir, Chardonnay, Gewürztraminer y Sauvignon Blanc.
A diferencia de los grandes polos vitivinícolas masivos, aquí el viajero es recibido por sus propios dueños y enólogos. Son ellos quienes guían las recorridas entre los sarmientos, explican cómo se protege a las plantas de las heladas tardías y comparten los secretos de una producción artesanal y de autor.
Paradas imperdibles en el valle
El recorrido invita a descubrir proyectos familiares que han apostado al desarrollo sustentable y al enoturismo de calidad:
• Viñas del Nant y Fall: Ubicado muy cerca de la emblemática cascada del mismo nombre, este fue uno de los pioneros en la zona. Además de sus excelentes vinos, el predio ofrece un entorno natural privilegiado y propuestas para disfrutar del paisaje con todos los sentidos.
• Nordenfelt: Un proyecto que combina la tradición familiar con una visión moderna de la viticultura patagónica, elaborando ejemplares que reflejan con precisión el carácter de la cordillera.
• Aromo y otros emprendimientos emergentes: Las nuevas hectáreas plantadas en el valle demuestran que el fenómeno sigue expandiéndose, sumando etiquetas que sorprenden a sommeliers de todo el país.

El maridaje perfecto: cultura galesa y gastronomía patagónica
Hacer la ruta del vino en Trevelin se complementa de forma natural con su rica oferta gastronómica y cultural. Tras una tarde de cata, nada mejor que sentarse a disfrutar de un tradicional té galés —con su infaltable torta negra, scones y dulces artesanales— o saborear un cordero patagónico al asador en los bodegones y restaurantes de la zona.














