
Conocida por el pintor Marc Chagall como el «Paraíso Azul», Tossa de Mar es uno de los destinos más fotogénicos del Mediterráneo. Su perfil es inconfundible: una mezcla perfecta de arquitectura medieval y calas salvajes que invitan a perderse sin mirar el reloj.
El imponente recinto de la Vila Vella
El gran emblema de Tossa es su muralla medieval, la única que se conserva íntegra en la costa catalana. Construida en el siglo XII para proteger al pueblo de los piratas, sus siete torres vigilan la bahía desde lo alto. Caminar por las calles empedradas de la Vila Vella (Villa Vieja) es como retroceder en el tiempo, entre casas de piedra y balcones llenos de flores.

Naturaleza y mar
A los pies de la muralla se extiende la Platja Gran, pero el verdadero tesoro está en sus alrededores. El relieve abrupto de la zona esconde calas espectaculares como Cala Pola o Cala Giverola, donde el verde de los pinos llega casi a tocar el agua turquesa.


El legado de Pandora
Tossa no sería la misma sin su historia con el cine. En 1950, el rodaje de Pandora y el holandés errante puso a este tranquilo pueblo de pescadores en el mapa mundial.


Un romance de película
El rodaje estuvo marcado por el apasionado idilio entre Ava Gardner y el torero Mario Cabré. Tal fue el revuelo que un celoso Frank Sinatra voló de urgencia a Tossa para vigilar de cerca a su amada, hospedándose en el hotel Tonet, donde aún se conservan fotografías de la época.

Si buscas un destino que combine historia medieval, calas de postal y el eco de las estrellas doradas del cine, Tossa de Mar es tu próxima parada obligatoria.














